miércoles, 13 de mayo de 2020

LUZ

Desde que nació hizo una declaración de guerra al mundo. Lloraba y molestaba todas las noches. Comía cuando quería y dormía cuando no tocaba. Despiértala tú si te atreves. Y nada cambió mientras crecía. En mi caso, no la veía como una guerra. Más bien como a Hacienda. Incluso de lo mío se tenía que llevar una parte, casi de forma obligatoria. Hay que compartir, me decían. 
Gracias a ella me quedaba sin patatas fritas, con varios arañazos en la cara cada vez que la cogía en brazos, y con un diente torcido tras una pelea casera. Lo dicho, vino dando guerra.
Y ahora...sigue exactamente igual. Sigue desafiando a todo y a todos. A todo aquello que dice que no puedes, a todo aquello que te quita las ganas. A todos los que le trataron de parar los pies o de llevar por dónde no debía. No le he visto proponerse algo que no lograra, aunque ello supusiera quedarse sin su tiempo, sin dormir, o generando una fuerte dependencia de 20 cafés por minuto. Para muchos de vosotros es la demostración de que alguien puede estar siempre sonriendo. No es cierto. Yo la he visto llorar, enfadarse y frustrarse. Pero, precisamente porque he podido presenciar esos momentos, valoro cada segundo de esa luz en forma de alegría infinita que nos regala. Esa que se te mete dentro y te contagia, te hace querer ser mejor, te anima en cualquier adversidad, y te sirve de faro hasta en la peor tormenta. 
Porque pese a todas esas batallitas que hemos tenido tú, por encima de todo, has sido el mayor regalo que jamás he tenido. Te quise desde el mismo momento en que naciste, pero cada día es un poco más eso que hace que necesite protegerte de cualquier mal. Haces que cada vez que hable de ti cualquiera con medio ojo funcional pueda ver el orgullo reflejado en mi cara y la felicidad de tener cerca a una persona con la que, gracias a unas patatas fritas, he aprendido a compartir mis mejores momentos y mis peores, mis tonterías más estúpidas y mis pensamientos más descabellados. Con la que he aprendido que la confianza plena existe y con la que he comprendido un poco mejor lo que es querer de verdad a alguien.
Veintidós años de aventura que ya llevamos, y los que nos quedan pequeña. Feliz cumpleaños a la mejor persona del mundo. Te quiero, hermanita.

lunes, 30 de julio de 2018

De sentido común.

Hoy quiero un beso de esos que hablan en mi lengua
y que susurran lujuria y fantasías en mi cabeza. 
Hoy quiero unos ojos que me escuchen a oscuras
y que ni siquiera con catalejo me cataloguen.
Quiero unas manos que me vean sin ropa
y que me saboreen des-crudo. Y a fuego lento.
Hoy quiero esa agridulce manera de saber que, 
aunque ya te lo olieras, esto era cuestión de tacto.

Y de sentido(s) común es.

Hoy quiero saltar sobre su altar y sobresaltarla.
Que el único Sí necesario sea placer por principios
(arquimédicos) desbordante, que del resto ya se sabe. 
Quiero que al menos hoy lo sintamos muy adentro (el calor)
y admitamos que lo que hacemos es abierto (a interpretaciones).

Y mañana...

Le ponemos nombre y lo reconducimos
o simplemente lo "atropellidamos".
Pasamos el resto de navidades juntos
o cada uno por su lado y santas pascuas.
Nos vamos de gira por el mundo
o con la música  a otra parte.

Pero eso si. Mañana...

Que nos quiten lo bailao.




domingo, 22 de julio de 2018

Dilo en inglés...

A veces te levantas y pasa por tu cabeza,
como un deseo furtivo, mi imagen.
Dudas si me mandas o no ese "que tal"...
y al final me recuerdas que me recuerdas.

No me disgusta que lo hagas, pero...
Al menos dímelo en inglés.

Que así lo que pasará por tu cabeza
será mi última foto, y no yo.
Que así realmente será un Whatsapp más,
pues sé que no te preocupa cómo esté.

"Y al final me recuerdas que me recuerdas"...
Dímelo en inglés.

Porque Re-Mind proviene de volver a usar la mente
y Re-Member de volver a ser miembro de algo.
Y luego está In the End. Eso dilo como quieras,
que al menos en eso sí que estamos de acuerdo.

martes, 21 de noviembre de 2017

Remolinos

 Como puertas a la aurora y ventanas a sus quimeras; así son.

Como océanos enfurecidos, ciclones absorbentes,

deseos fugaces, galaxias atrapadas en agujeros negros.

Piel erizada y ciega ante el con-tacto de su mirada.


 El día y la noche encerrados orbitando, abrazándose...

Opuestos; reflejos de un alma de doble sentido. Así matan.

Bendito tú, pecado. Maldita honestidad silenciosa la mía;

sumergida y a remojo en sus sin fondo remolinos.

viernes, 28 de abril de 2017

Musas de humo

Paso a paso, lazo a lazo, de corte en poco a su propio destino.
Liberándose de su cuerda floja; el nudo aprieta si los malos tragos se obstruyen.
Sólo a solas se da cuenta de su ilusión. Ilusa, ínsula insulsa,
sin salsa, sin sal, sin salida, sin saliva y sin ¡sal y baila!
Y sólo acompañado el agua corre en gotas eternas que ni rien,
ni lloran, ni chocan con el frío de su propio reflejo.
Preguntas idiotas, respuestas acordes; que incordien, pero cordiales;
cuerdas, pero a lo loco; que si hay que atarse a algo que sea a esa nube.
Que vuelen libres las dudas y las deudas. También es de deidades tener días.
Tríos entre tú, la rutina y la pared. Entre ella, sus importancias y sus impertinencias.
Su impotencia, que a ciencia cierta sabía de antemano que quedarse
sin dar el brazo a torcer era imposible, que quedarse era impensable.

Lo malo de los fines es en sí el fin...Por eso de que nunca llegan,
lo hacen tarde o se adelantan hasta auto-extinguirse.
Que lo que no empieza no termina. Tampoco maltermina. No se apaga
aquello que no brilla, pues nunca se acierta haciéndolo a oscuras.
La niebla se disipa sin pagar, sin pegar voces. Es lo bueno,
que se la llevan tanto el mal tiempo como los buenos.
Se ha llevado mi musa...reclusa, sin cláusulas.
Tic-tacs como espadas (sí, la que olvidó a su pared y se fugó), fuego.
De poco en corte atándose a su destino. Lazo a lazo, paso a paso.

miércoles, 19 de octubre de 2016

No es lo mismo.

No es lo mismo querer que amar.
No es lo mismo redactar que escribir.
No es lo mismo el tacto de una pluma, que tu tacto de ave al vuelo.
La verdadera diferencia entre Tú y mis musas de sábana noche es que a ellas les escribí para llevarlas a mi cama, y a ti para mantener tu recuerdo en ella.

sábado, 19 de marzo de 2016

Autorretratándote/me

Mírale. Ya esta con lo de siempre. Con la misma frase que siempre usa, y con la misma entonación. Es curioso que alguien con un carácter tan imprevisible y explosivo sea visible a leguas. Sólo con mirarle a los ojos ya sabes lo que su cabeza está maquinando. Y no siempre es bueno. Quién esquivara ese mal pronto incontrolable. Pero no puedes enfadarte. No con él. Sabes que por debajo de incluso el mayor de los gritos, se esconde un corazón grande como un mundo, ardiente como un sol, y en constante latido vital. Sabes que si grita, es porque lo necesita, no porque quiera, y muy posiblemente porque tenga más sangre dentro de la que ha podido contener hasta ahora.
Se le pasará, como las trescientas mil veces anteriores. No guarda rencores, no sabe. Es bondadoso hasta el punto de perdonar prácticamente todo. Y aunque sabe que de bueno a tonto hay un paso, procura no darlo (y aún así, seguirá siendo su mayor debilidad). El mundo está lleno de personas contenedor (y mucha basura) y no de personas contenido. Y por eso él es distinto, es el raro. Es el que cumple todas y cada una de las responsabilidades que le tocan, y muchas de las que no. Es el que siempre tiende su mano a cualquiera, aunque alguno se le haya llevado ya el brazo entero. Sus chistes son malos, pero tiene ese algo que hace que (con perdón) te descojones sin control. No siempre ESTÁ alegre, pero siempre ES feliz. Y es que si de algo sabe él, es de ser, de disfrutar.
 Sabe que la vida es de todos, pero él la hace suya. Sabe sentarse a disfrutar de la brisa del mar, sabe cerrar los ojos y sentir el frescor de esa cerveza de domingo al mediodía. Sabe disfrutar de su familia, de sus amigos, y también de su amiga especial, la Sole, esa a la que tan pocos quieren ya. Y precisamente de ahí su mayor virtud. Es un profeta. Enseña a todo el que quiera verle gracias a su ejemplo, a su actitud, a sus palabras. Todo en él es una continua lección. Incluso cuando te enseña algo, te enseña a poner en duda lo enseñado. ¡Toma esa! Dos lecciones en una.
 ¡Mierda, espejo, otra vez me he quedado hablando con ese maldito reflejo! Espera...ese no soy yo...¿o tal vez...?

Porque te lo mereces, porque el día lo requiere, y especialmente porque mi mayor orgullo será poder decir esto, modifiquemos ese antiguo guión para que diga:
- Luke, yo soy mi padre.

De ti mis ojos, de ti mi nariz...de ti, lo que soy.

martes, 9 de febrero de 2016

Sobre el mármol

El caer del agua había cesado. La bañera esperaba rebosante de agua caliente, pero Patrick y Megara no le prestaron la menor atención. Sus ojos se devoraban, sondeándose en la oscura estancia donde sólo se colaban entre la persiana resquicios de luz de alguna farola. Patrick tomó la iniciativa y se acercó hacia ella, rodeándola con sus brazos y agarrando su fina y marcada cintura. Y de repente ella sintió su aliento detrás de la nuca, y se estremeció. Apenas se percibía pero era cálido y penetrante. Ni siquiera tuvo tiempo de girar la cara cuando la lengua de Patrick, húmeda, recorrió cada centímetro de su oreja, como si susurrara por sí misma cada una de sus intenciones. Los escalofríos se sucedieron, entremezclados con su respiración, cada vez más profunda y excitada. Al fin pudo ponerse cara a cara con ella, y miró sus ojos azules. Él agarró la camiseta de Megara desde abajo, y comenzó a desnudarla. Tan pronto como vio su torso, tan solo cubierto por un sujetador que dejaba intuir unos pechos pequeños y firmes, los instintos más animales de Patrick surgieron y, sin pensarlo dos veces, la sujetó por la parte de atrás de sus muslos con fuerza y la subió sobre el lavabo del baño.Y la besó. Fue un beso lento, suave, pero cargado de erotismo que se prolongó minutos, sólo interrumpido por pequeños momentos de sonrisas cómplices. Y mientras sus labios aprendían la geografía de los de ella, sus uñas se deslizaron por los recovecos de una espalda que se arqueaba descendiendo imparables hasta aterrizar en unos pantalones vaqueros ajustados que pedían a gritos que admirara cada una de las pronunciadas curvas de su cadera a través de la imagen que le devolvía el espejo. Embobado, la contempló por detrás. Su melena negra cayendo alborotada, su piel blanca, su figura delgada y sensual rematada por unas nalgas perfectas...Y en ese momento sólo pudo pensar en que era sin duda la chica más sexy que había visto jamás.(...)


sábado, 23 de enero de 2016

Al alba

Así, con los gemidos del viento en mi encogida nuca,
despierto. Con la brisa fresca acariciando mi oído
fue como me desvelé. En un colchón de arena mocca.
Mojado, entre orgasmos libres de mis cinco sinsentidos.

Así, con el sol a fuego lento y mi voz entumecida,
despierto. Al alba fueron las olas quienes lamieron
una a una las marcas de mi espalda. Dulces heridas
con sabor a sal y redención en este mes de Enero.

Fugaces trazos finos de locura arrancando gritos
de placer de cada una de tus desaliñadas líneas,
desgarrando mi portada de un modo exquisito.

Así, al alba, me despierto. Desahogando mi brea.
En la orilla donde no existen ni molinos, ni mitos,
tampoco ínsulas. Sólo tu belleza, dulcinea.



martes, 19 de enero de 2016

Bésame si quieres, quiéreme si sabes

Quererme es complicado. Así que si te lo planteas de verdad, para ti es esta advertencia.
No soy de los que compran flores cada mes, no las necesitas. No tengo problemas en invitarte a una cerveza, pero no creas que podré hacerlo siempre. Ni soy rico, ni aspiro a serlo. No busco una dama fina y educada, siempre manteniendo la compostura; tampoco quiero una loca de remate. Si, soy caprichoso, exigente hasta límites insospechados. Por mucho que suene bien decir lo contrario, una acción mala pesa más que mil buenas para todos, y yo soy de los que no permite una traición, por mucho que la apodes "despiste". Los errores son naturales, tampoco yo soy perfecto. Ronco, tal vez por la cantidad de verdades que alguna vez me callé por mantener la educación. Debe ser que las acumulo en la garganta y me la obstruyen. Preocúpate el día que no lo haga, porque tendré mucho que decir. Y ocurre bastante a menudo. No sé callarme. No lo haré contigo ni tampoco con tus amigos. Me da igual lo que piense la gente, ya tengo muchos gilipollas cerca como para aguantar las estupideces de nadie más. 
A mi favor diré que soy un romántico de las pequeñas cosas. Pero no esperes de mi un príncipe azul que te entregará su vida. Mi vida es mía, y la manejo como quiero. Mis amigos y familia son los que llevan más tiempo ahí, así que si pretendes pasar por encima de ellos, espero que tengas una maleta lo suficientemente grande. Y por eso mismo, te dedicaré el tiempo que NOS sea necesario, no el que ME sea necesario. Salgo de fiesta, y seguiré haciéndolo aunque creas que cada mujer de la ciudad me quiere para ella. Ah, por cierto, te he hablado de mis amigos, y espero que seas consciente de que eso incluye también al sector femenino. Si, quedo con mis amigas a tomar copas, cervezas, a comer, a cenar...advertida quedas.
Odio que me revuelvan el pelo, el olor a tabaco, las mentiras, la maldad, la desconfianza, los pellizcos, el café. Odio el exceso de maquillaje, o tal vez la falta de autoestima sea lo que me asquea. 
Necesito que entiendas esto, porque no soy nada fácil de soportar, y no me gusta dejar mal sabor a nadie. Soy raro, lo reconozco, Por eso, bésame si quieres, y quiéreme si sabes. Creeme, a pesar de todo, puede que merezca la pena. Pero ya sabes (y aprovechando que la cosa va de frases de canciones), para ver el arcoiris has de soportar la lluvia.

martes, 12 de enero de 2016

Despertar entre mareas

Y ahí estaban. Los recuerdo como si todo hubiera ocurrido hace tan sólo unos segundos. Tu piel blanca, tus manos suaves en mi cintura, tu cara de niña en mi pecho, tu pelo enredado entre mis dedos. Pero la cama está fría. Otro sueño. Dormir contemplando esos dos océanos insondables esperando al alba para mostrarse, y despertar entre mareas, con las manos desgarrando un aire en el que se respira miedo.

Tengo miedo de recordarte como esta noche hice. Irreal, subconsciente, demasiado perfecta. Pero tengo miedo a descubrirte en toda tu realidad.

Miedo por desear lo que no me conviene, por buscar un tesoro maldito, por desafiar a lo establecido como correcto. 

Tengo miedo de ti porque no te tengo miedo. 

lunes, 11 de enero de 2016

Ni contigo, ni contigo.

De los recuerdos arraigados, estas cárceles.
Mis andenes sin cartel, sin tren y sin revisor.
Perdido y a ciegas en la siniestra habitación
con dirección sin sentido de nuestros raíles.

No son formas educadas las tuyas. De hecho,
no son de provecho ninguna de tus palabras
ahogadas en la selva de helechos de memorias
regadas de más por lágrimas de cocodrilo.

Me excedí borrando tu calor, de ahí mi hielo.
La cuestión es que ambos terminan quemando al hombre.
Al igual que lo hizo cada mal trago de celos.

Envenenan grado a grado, muy lento, mi sangre.
Mis juicios, otra vez tirado en el sucio suelo
me declararon de inocencia absurda culpable.



lunes, 21 de diciembre de 2015

Por eso de que si...

Por eso de que si el mar fuera sólo agua, lloraría de todo menos a mares; eres la gota que colma mi vaso.
Por eso de que si el viento fuera sólo aire, nuestro secreto no volaría proclamado a voces; a veces es mejor callarse en días de nordeste.
Por eso de que si el fuego fuera sólo llamas, ascuas y cenizas... este infierno estaría condenado al fracaso; segundos fénix nunca fueron buenos.
Por eso de que si la tierra fuera sólo roca y polvo no estarías a tan solo un granito de arena de hacer caer mi duna y descubrir el oasis que oculta este desierto.
Por eso de que si los versos fueran besos, te versaría en la boca hasta a-rimar nuestros deseos...

jueves, 9 de julio de 2015

Vive

¡Eh, tú! ¿A qué viene esa cara tan larga? Vamos, sonríe. Siéntate y lee, escribe un relato, compón una melodía, escucha tu canción favorita. O sal de casa, pasea, corre, salta. Llama a un amigo y tomaos una cerveza juntos. Compra una rosa, regálasela a esa chica que te cruzas por la calle cada día de camino hacia el trabajo, y dile hola. Gasta más tiempo, y menos dinero. Hazlo en los tuyos, con los tuyos, para los tuyos. Y hazlo en ti, pues eres el primero que merece tus segundos. No seas egoísta. Regala cariño, regala comprensión, regala miradas, regala un abrazo, regala una palabra amable, regala pensamientos agradables…regala tu amor. Ama. Ámate a ti, con tus manías, con tus torpezas, con tus limitaciones, y por supuesto con tus cualidades. Invierte esfuerzo en conocerte, en descubrir nuevos límites, en repasar los antiguos. Conoce mundo, conoce tu casa. Hurga en tu mente, busca preguntas, encuentra respuestas; pero también al revés. Y cuando seas capaz de quererte y comprenderte ama a otro, y hazlo incondicionalmente; sin tapujos, sin tabús, sin vergüenzas, sin barreras de ningún tipo. Dale todo lo que has descubierto, y deja que explore el entramado sendero que has recorrido. Sin darte cuenta, estaréis creando un camino cada vez más largo. Pero tranquilo, simplemente sigue andando. Si tropezaste, atrás quedó; de la meta nadie sabe, así que no te agobies y respira hondo. Cierra los ojos e imagina que el ruido desaparece, que sólo existes tú. Ábrelos, y mira al cielo, admira su inmensidad, deja que te llene. Mira a tu alrededor. No estás solo.

Millones de personas marchan cada día igual que tú, cabizbajos, ensimismados en sus problemas. ¿Lo ves? Están esperándote. Están esperando a que les llames para tomar una cerveza, que les digas hola, que les regales una rosa. El indigente de la esquina puede necesitar tu dinero, pero también tu tiempo. Regálaselo. Ámalos a todos, y deja que ellos te amen. Conócelos, y construid vuestro nuevo camino. Apoyaos en el otro al tropezar, que así la caída dolerá menos. La meta sigue siendo la misma, pero el llegar se hace mucho más ameno si es acompañado.

Y entonces cerrad los ojos. Imaginad que el ruido desaparece, que ya no sólo existirás tú. Ahora, abrid los ojos, mirad a la persona de vuestro lado, y admirad su inmensidad. Observad a vuestro alrededor. Y volved al principio.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Historias en la piel

Un pequeño contacto. Es todo lo que necesito para comenzar a escuchar una historia con tintes de leyenda popular. Muchos más la contarán, pero nadie como puedo hacerlo yo. Escúchalo, ¿lo oyes?. Es mi piel, pidiéndote que no me sueltes. Sigue narrando, que estoy disfrutando de cada sílaba que no pronuncias. Acaricia mis páginas, siente los escalofríos que recorren cada uno de mis renglones. Escribe con tus manos, píntame, que yo seré tu lienzo. Y por favor, hazlo de forma alocada y sin sentido, sin puntos ni comas. ¿O es que acaso no sientes los celos de cada célula que no recorres, la envidia de cada uno de los espacios que dejas entre palabra y palabra?
Así, no pares. Que tus yemas en mi espalda redacten la portada de mañana. Aráñame, que las diez plumas afiladas de tus dedos son pequeños Harakiris al Cupido que decidió no dispararme su flecha. Jódete Cupido, me he cambiado de editorial. Y si has disfrutado del prólogo, siéntate y espera. Que no hay nada más excitante que mi lengua arrancando momentos íntimos consonante a consonante. Deja que ella ponga las vocales, y esas sí, que suenen bien alto. Que nuestra saliva moje los folios uno por uno, hasta finalizar este diccionario encuadernado por mis sábanas.
Dios, creo que esta historia se nos está yendo de las manos. No es un final de cuento, pero qué sordos están los vecinos si no escuchan cada una de nuestras mayúsculas, cada uno de nuestros embistes, cada una de nuestras pasiones, desplazándose por nuestros brazos, nuestras piernas, nuestros labios. Que sabrá Ulises de Odiseas si no ha sentido tu mano en su nuca. Que Dante caiga al infierno, que arda Troya, que no existe fuego como el del cierre de nuestra Epopeya.
No hay epílogo alguno que escribir, ya está el tintero vacio. Y sin embargo, aún está todo por decir.

Porque la boca habla, los gestos cuentan, y la mano escribe. Pero es la piel la que narra las historias más bellas jamás no escuchadas.

lunes, 18 de mayo de 2015

Coincidencias

Un gato negro que pasó bajo una escalera apoyada en los restos de un espejo roto, felino de buena ventura. Pura coincidencia. Una bolsa de papel repleta de naranjas que se rompe a la puerta del supermercado, manos entrecruzadas, miradas devorándose. Coincidencia, nada más. Reloj adelantado en la muñeca de aquel que llega tarde a su propia vida, retrospección y puesta a punto. La más grande de las coincidencias. Sirenas de camiones, bomberos extinguiendo un infierno, avivando sin quererlo con su llegada la llama de la esperanza en los ojos de familias temerosas, que lloraban intentando ayudar a las mangueras. Todo coincide. Autobús equivocado, paseo mañanero, destinos de ensueño que al final nos encontraron. Coincidió que coincidía. El son de una guitarra, melomanía y alcohol, tres metros de hierba fresca, mar verde de distancia que nadamos hasta hallarnos en el mismo barco. Coincidencia pura y dura…
¿Coincidencias? Así las llaman, pero hace mucho que dejé de creer en cuentos de hadas.

sábado, 2 de mayo de 2015

Sobre un balancín


De un lado a otro.

De soñar a cerrar los párpados,

oscuros telones de mis no actos cuando aparto la mirada.


De las llamas hasta hoy.

¿Por qué llaman presente a un día

ahogado en las escarchadas cenizas de lo que fuimos?


De derecha a izquierda;

cortando cada cabeza, arrancando cada ideal

de una hidra cuyo propósito no es sino el de devorarnos.


Del cielo a nuestro correspondiente lugar.

En busca de la ingravidez momentánea,

sin avistar la eterna gravedad de la sin razón humana.


Camino de cotidiana tristeza

enfundada en una capa de banal alegría,

idealizada como la absoluta felicidad; corrupta Roma.


Sobre el balancín, como niños.

Recorriendo una vida oscilante tallada en roble.

De un extremo al otro, extraña búsqueda del equilibrio.

domingo, 9 de noviembre de 2014

España: una, grande y perdida.


 “No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos” Albert Einstein

España, desde hace ya unos cuantos años, se ha convertido en uno de los mayores ejemplos de decadencia gubernamental, moral, y sobre todo, intelectual, en toda Europa. Y pese a que nos encante tirar pelotas al tejado de la casta política, o mejor aún, tirar piedras a la policía nacional, lo cierto es que no nos damos cuenta de dónde se arraiga la raíz del problema; en nosotros.
Si tuviéramos que definir al español medio, nos bastaría con nombrar dos características que dejan entrever ya las causas de nuestra situación actual. La primera y más indudable es que el español sabe de todo. Da igual cuál sea el tema de conversación, ya que cualquiera de nuestros compatriotas tendrá una opinión madura, bien formada, y sobradamente fundamentada (véase la ironía) que defenderá con uñas y dientes a costa de su propio idiotismo. Y la segunda y no menos importante es que un español es la marioneta más cómoda y fácil de manejar del mercado del juguete. Tan solo llénale de información confusa y entremezclada, y observa como su cabeza se llena de datos y frases preestablecidas que serán captados como verdad absoluta sin ningún tipo de duda previa.
Así nos va. El español es el único ser sobre la tierra capaz de quejarse sobre la crisis (que gran palabra) y criticar a aquellos que se manifiestan contra ella en un mismo día. Es el único que ensucia el nombre de su país con miles de insultos como peculiar manera de protestar por su frágil situación económica, y que más tarde gastará los ahorros de una larga temporada y se pintará la cara con su bandera para animar a un equipo de 22 mercenarios que perciben más dinero en un mes que él/ella en toda su vida. Fútbol, el opio del pueblo…Dale a un español fútbol y noticias sobre el Ébola, y disfruta metiendo la mano en su bolsillo. Puedes estar tranquilo, no va a enterarse de nada.

Para aquellos que piensen que frivolizo con un tema tan grave y actual como es el Ébola, sepan que como profesional sanitario que soy, me lo tomo muy en serio. Pero me gustaría recordar a mucha gente que mientras los casos de posible contagio (ni siquiera son asegurados) por dicha enfermedad en nuestro país no han  alcanzado siquiera el centenar, otra enfermedad mucho más grave se extiende entre nosotros como una verdadera pandemia: la pobreza. Ya en 2013 el 21´8% de la población vivía bajo el umbral de la pobreza, y un 6´8% eran casos severos (menos de 307 euros al mes), según datos de la EAPN. Estos datos suponen respectivamente unos 9 millones y 3 millones de personas aproximadamente. No concuerdo en prácticamente ninguna de las “ideas” que nuestra actual ministra de Sanidad ha propuesto a lo largo de los últimos años, pero el trato que le estamos dando no me parece justo. Mucha gente de a pie pide su dimisión porque no ha sabido llevar la situación o porque las medidas que han sido tomadas han sido insuficientes e improvisadas. Es más que evidente que la señora Ana Mato se ha visto desbordada por este problema, pero ¿qué esperaban? La enfermedad del Ébola ha sido inexistente para España durante años, nunca nadie se preocupó por ella, y de ahí la falta de medios para afrontarla. Parece que todos saben cómo abordar el tema, todos conocen las formas de contagio del virus, todos conocen los protocolos de seguridad que deberían haberse tomado en una situación de esta índole. De todos aquellos que tanto saben ¿Cuántos han propuesto una solución real? Yo les diré la respuesta, ninguno.
Abandonemos la hipocresía que de cara a toda Europa nos define, dejemos de un lado todos los falsos prejuicios que nos caracterizan, y sobre todo, abramos los ojos. No nos dejemos engañar, distraer, o manipular por información dirigida y canalizada con un único objetivo, la idiotización social masiva. Como dijeron mis padres, y seguramente los vuestros: Que el árbol no te impida ver el bosque.


                                                                                                                              

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Un soplo de aire fresco

Un soplo de aire fresco. Así se hace sentir cuando llega, realzándose a sí misma, trayéndome su perfume apenas perceptible, suave e hipnotizante. Bamboleando su pelo liso y negro, de un lado hacia el otro, como si del ala de un cuervo en pleno vuelo se tratara. Con esos pantalones vaqueros que tan bien le sientan, y esa sudadera que le hace parecer una niña enjaulada en el cuerpo de la mujer más bonita que jamás haya visto. Me ve, y anda rápido hacia mí, con ese caminar suyo tan nervioso, típico de esa persona que es ella, pura vida. Y aquí está, a mi lado, como si todo ese tiempo que tan largo se nos hizo sin poder vernos se esfumara sin más, dejando únicamente mil historias por contar. Está tan cerca que percibo cada detalle. Sus ojos, oscuros y saltones, mezcla entre cielo y abismo. Sus orejas, camufladas bajo el vaivén de su melena, mostrando unos pendientes sencillos, bonitos y elegantes, vivo reflejo de sí misma. Y su sonrisa…si sólo pudiera disfrutar de un momento con ella, sin duda sería este. Ese preciso segundo antes de decir mi nombre, ese instante en que su boca se transforma en la más bonita de sus curvas, ese lapso de tiempo en que incluso el frío, las nubes, la noche cayendo lentamente sobre Madrid…todo eso se aparta y se postra ante ese repentino y fugaz rayo de luz que calienta y reconforta.
 Y entonces nos abrazamos, nos reímos, y tú me preguntas que tal estoy. Nunca mejor, podría haberte respondido. Pero soy idiota, y me conformo con un inaudible bien que apenas percibes. Paseamos durante mucho tiempo, disfrutando de las vistas y recovecos que la capital esconde entre sus altos edificios. Y parece que a cada paso que damos, recordamos algo nuevo que aún no nos hemos contado, y no paramos de charlar sobre todos los temas importantes que nos atañen, mezclados en un popurrí de bromas y chorradas de las que sólo nosotros podríamos reírnos. Vaya, parece que ese soplo de aire fresco te persigue allí donde vas, porque no dejo de notarlo, levantando mi ánimo hasta límites insospechados.
 Y nos dieron las diez y las once, como diría Sabina. La cuestión es que el hambre empieza a hacerme rugir la tripa más de la cuenta, y sin duda te has dado cuenta. Te ríes. Qué vergüenza, pienso para mí. Pero no puedo evitar reírme contigo, porque en verdad, es lo que más me apetece. Porque contigo, no hay cosa incómoda, no hay tabús, no existen más límites que nosotros mismos. -¿Tienes hambre?- me preguntas. Como si no supieras la respuesta. No sé a dónde nos dirigimos, pero la verdad, tampoco me importa. De repente llegamos a un edificio que jamás había visto, me dices que entre, subimos al ascensor, y voilá. Si esto no es la vista más alucinante de todo Madrid, que venga alguien y me pellizque. Las luces de cada piso, cada comercio, cada farola…todas parecen formar un laberinto de colores que esperan a ser descubiertos desde esta terraza. Qué maravilla. Y entonces llegas tú, y te apoyas como quién no quiere la cosa sobre la barandilla y miras al horizonte con la vista perdida, sin nada que encontrar. Si tuvieras la capacidad de ver a través de mis ojos, posiblemente harías lo mismo que yo, quedarte con la boca abierta. Tu cara brilla iluminada en mil tonalidades que centellean sin parar te da un aire lejano, como si realmente no estuvieras aquí, y yo ya no sé qué hacer. Me acerco a ti, te rodeo con mis brazos y me quedo ahí, como un tonto, disfrutando contigo de ese momento que sé que para ambos es especial, completamente seguro de que lo aprecias tanto como yo. Y casi sin querer mis manos y las tuyas se chocan, y mis dedos acarician tus brazos, recorriéndolos hasta la punta de la uña, y noto como tú me devuelves el gesto. Cierro los ojos y me concentro en tu tacto, y de repente todo el vello de mi brazo se eriza, mientras un escalofrío recorre mis hombros, mi cuello, mi espalda…Vaya, parece que el soplo de aire fresco que nos acompaña ha decidido hacer travesuras y jugarme una “mala pasada”. Sólo espero que no te hayas dado cuenta, porque entre él y mi sonrisa de niño pequeño me están delatando por completo.
 Nuestra mesa está lista según parece, así que vamos a sentarnos. Durante la cena nos sorprendemos con un par de cosas (porque no sé cómo definirlas) que nos gustan, aunque creo que ambos estamos deseando apartar alguna otra. Nos va a salir cara la jugada, podría decir cualquiera de los dos, pero sería una bobada. Volvería a pagar lo que fuera por repetir lo que ha sucedido hasta ahora. -Déjate de postres, vamos a tomar algo juntos por el camino- te digo. Tienes que admitir que es una idea estupenda, porque pocas cosas se disfrutan más que un último momento de glotonería antes de llegar a casa, y más si el plan conlleva algo dulce. Aún nos sobra tiempo para un par de bromas más, un par de tirones de carrillo, e incluso un par de besos amistosos que demuestran que este cariño nuestro, esta compenetración que tenemos, esta facilidad para hablar de todo y al segundo disfrutar de un silencio cómodo y tranquilo…es total. -Vaya, empieza a hacer frío- me dices, aunque yo apenas me había fijado. Y de pronto lo entendí. 
 No son corrientes, no es el viento. Eres tú. Nada ni nadie nos perseguía. Ese impulso, esa bocanada de alegría que levanta hasta el último de los pelos de mi brazo, esa sensación casi eléctrica de no poder moverme cuando estoy cerca de ti, esa sensación de calor que me recorre cuando tu sonríes…Tú eres el soplo de aire fresco que ha hecho que aquel día (¿o está ocurriendo ahora?) sea uno de esos en los que me siento realmente vivo, en los que noto cómo la alegría recorre cada neurona dentro de mí, en los que nada y todo importa.
 En resumen, un día en el que descubres el auténtico significado de la palabra Felicidad.


“Las mejores cosas de la vida no son cosas”

sábado, 13 de septiembre de 2014

Felicidad en Rebajas

Ayer tuve una conversación durante la cual me dieron a entender que me me apasionaba en exceso al hablar de determinados temas, y tenían razón. No puedo evitar que me hierva la sangre al observar determinadas estupideces que solo las personas seriamos capaces de cometer.
Conversábamos acerca de como muchas mujeres (y aquí me permito un inciso antes de que se me tache de sexista, los hombres también cometemos este error, pero con bastante menos frecuencia) que buscan a su "chico perfecto", muchas veces lo tienen en frente, y sin embargo se decantan por algún desconocido con pinta de malo de película española, normalmente con bastante mayor edad física y muy inferior en edad mental. No entraré al trapo, ya que tuve suficiente ayer. Sin embargo, me hizo pensar en como la gente otea el horizonte en busca de felicidad, cuando su éxtasis podría dárselo el catalejo con el que miran.