martes, 9 de febrero de 2016

Sobre el mármol

El caer del agua había cesado. La bañera esperaba rebosante de agua caliente, pero Patrick y Megara no le prestaron la menor atención. Sus ojos se devoraban, sondeándose en la oscura estancia donde sólo se colaban entre la persiana resquicios de luz de alguna farola. Patrick tomó la iniciativa y se acercó hacia ella, rodeándola con sus brazos y agarrando su fina y marcada cintura. Y de repente ella sintió su aliento detrás de la nuca, y se estremeció. Apenas se percibía pero era cálido y penetrante. Ni siquiera tuvo tiempo de girar la cara cuando la lengua de Patrick, húmeda, recorrió cada centímetro de su oreja, como si susurrara por sí misma cada una de sus intenciones. Los escalofríos se sucedieron, entremezclados con su respiración, cada vez más profunda y excitada. Al fin pudo ponerse cara a cara con ella, y miró sus ojos azules. Él agarró la camiseta de Megara desde abajo, y comenzó a desnudarla. Tan pronto como vio su torso, tan solo cubierto por un sujetador que dejaba intuir unos pechos pequeños y firmes, los instintos más animales de Patrick surgieron y, sin pensarlo dos veces, la sujetó por la parte de atrás de sus muslos con fuerza y la subió sobre el lavabo del baño.Y la besó. Fue un beso lento, suave, pero cargado de erotismo que se prolongó minutos, sólo interrumpido por pequeños momentos de sonrisas cómplices. Y mientras sus labios aprendían la geografía de los de ella, sus uñas se deslizaron por los recovecos de una espalda que se arqueaba descendiendo imparables hasta aterrizar en unos pantalones vaqueros ajustados que pedían a gritos que admirara cada una de las pronunciadas curvas de su cadera a través de la imagen que le devolvía el espejo. Embobado, la contempló por detrás. Su melena negra cayendo alborotada, su piel blanca, su figura delgada y sensual rematada por unas nalgas perfectas...Y en ese momento sólo pudo pensar en que era sin duda la chica más sexy que había visto jamás.(...)


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