sábado, 23 de enero de 2016

Al alba

Así, con los gemidos del viento en mi encogida nuca,
despierto. Con la brisa fresca acariciando mi oído
fue como me desvelé. En un colchón de arena mocca.
Mojado, entre orgasmos libres de mis cinco sinsentidos.

Así, con el sol a fuego lento y mi voz entumecida,
despierto. Al alba fueron las olas quienes lamieron
una a una las marcas de mi espalda. Dulces heridas
con sabor a sal y redención en este mes de Enero.

Fugaces trazos finos de locura arrancando gritos
de placer de cada una de tus desaliñadas líneas,
desgarrando mi portada de un modo exquisito.

Así, al alba, me despierto. Desahogando mi brea.
En la orilla donde no existen ni molinos, ni mitos,
tampoco ínsulas. Sólo tu belleza, dulcinea.



martes, 19 de enero de 2016

Bésame si quieres, quiéreme si sabes

Quererme es complicado. Así que si te lo planteas de verdad, para ti es esta advertencia.
No soy de los que compran flores cada mes, no las necesitas. No tengo problemas en invitarte a una cerveza, pero no creas que podré hacerlo siempre. Ni soy rico, ni aspiro a serlo. No busco una dama fina y educada, siempre manteniendo la compostura; tampoco quiero una loca de remate. Si, soy caprichoso, exigente hasta límites insospechados. Por mucho que suene bien decir lo contrario, una acción mala pesa más que mil buenas para todos, y yo soy de los que no permite una traición, por mucho que la apodes "despiste". Los errores son naturales, tampoco yo soy perfecto. Ronco, tal vez por la cantidad de verdades que alguna vez me callé por mantener la educación. Debe ser que las acumulo en la garganta y me la obstruyen. Preocúpate el día que no lo haga, porque tendré mucho que decir. Y ocurre bastante a menudo. No sé callarme. No lo haré contigo ni tampoco con tus amigos. Me da igual lo que piense la gente, ya tengo muchos gilipollas cerca como para aguantar las estupideces de nadie más. 
A mi favor diré que soy un romántico de las pequeñas cosas. Pero no esperes de mi un príncipe azul que te entregará su vida. Mi vida es mía, y la manejo como quiero. Mis amigos y familia son los que llevan más tiempo ahí, así que si pretendes pasar por encima de ellos, espero que tengas una maleta lo suficientemente grande. Y por eso mismo, te dedicaré el tiempo que NOS sea necesario, no el que ME sea necesario. Salgo de fiesta, y seguiré haciéndolo aunque creas que cada mujer de la ciudad me quiere para ella. Ah, por cierto, te he hablado de mis amigos, y espero que seas consciente de que eso incluye también al sector femenino. Si, quedo con mis amigas a tomar copas, cervezas, a comer, a cenar...advertida quedas.
Odio que me revuelvan el pelo, el olor a tabaco, las mentiras, la maldad, la desconfianza, los pellizcos, el café. Odio el exceso de maquillaje, o tal vez la falta de autoestima sea lo que me asquea. 
Necesito que entiendas esto, porque no soy nada fácil de soportar, y no me gusta dejar mal sabor a nadie. Soy raro, lo reconozco, Por eso, bésame si quieres, y quiéreme si sabes. Creeme, a pesar de todo, puede que merezca la pena. Pero ya sabes (y aprovechando que la cosa va de frases de canciones), para ver el arcoiris has de soportar la lluvia.

martes, 12 de enero de 2016

Despertar entre mareas

Y ahí estaban. Los recuerdo como si todo hubiera ocurrido hace tan sólo unos segundos. Tu piel blanca, tus manos suaves en mi cintura, tu cara de niña en mi pecho, tu pelo enredado entre mis dedos. Pero la cama está fría. Otro sueño. Dormir contemplando esos dos océanos insondables esperando al alba para mostrarse, y despertar entre mareas, con las manos desgarrando un aire en el que se respira miedo.

Tengo miedo de recordarte como esta noche hice. Irreal, subconsciente, demasiado perfecta. Pero tengo miedo a descubrirte en toda tu realidad.

Miedo por desear lo que no me conviene, por buscar un tesoro maldito, por desafiar a lo establecido como correcto. 

Tengo miedo de ti porque no te tengo miedo. 

lunes, 11 de enero de 2016

Ni contigo, ni contigo.

De los recuerdos arraigados, estas cárceles.
Mis andenes sin cartel, sin tren y sin revisor.
Perdido y a ciegas en la siniestra habitación
con dirección sin sentido de nuestros raíles.

No son formas educadas las tuyas. De hecho,
no son de provecho ninguna de tus palabras
ahogadas en la selva de helechos de memorias
regadas de más por lágrimas de cocodrilo.

Me excedí borrando tu calor, de ahí mi hielo.
La cuestión es que ambos terminan quemando al hombre.
Al igual que lo hizo cada mal trago de celos.

Envenenan grado a grado, muy lento, mi sangre.
Mis juicios, otra vez tirado en el sucio suelo
me declararon de inocencia absurda culpable.