De un lado a otro.
De soñar a cerrar los párpados,
oscuros telones de mis no actos cuando aparto la mirada.
De las llamas hasta hoy.
¿Por qué llaman presente a un día
ahogado en las escarchadas cenizas de lo que fuimos?
De derecha a izquierda;
cortando cada cabeza, arrancando cada ideal
de una hidra cuyo propósito no es sino el de devorarnos.
Del cielo a nuestro correspondiente lugar.
En busca de la ingravidez momentánea,
sin avistar la eterna gravedad de la sin razón humana.
Camino de cotidiana tristeza
enfundada en una capa de banal alegría,
idealizada como la absoluta felicidad; corrupta Roma.
Sobre el balancín, como niños.
Recorriendo una vida oscilante tallada en roble.
De un extremo al otro, extraña búsqueda del equilibrio.
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