Hoy en día, existen millones de posibilidades para dedicar parte de nuestro ocio, o incluso de nuestro trabajo. Pero no nos probamos. Y si llegamos a hacerlo, nos dejamos caer en el abandono enseguida al comprobar que progresar va a ser lento y costoso. ¿por qué? Porque no tenemos talento para ello.
Sinceramente, creo que al contrario de lo que se suele opinar, el talento está sobrevalorado. Es el entrenamiento, la práctica, el ensayo-error, lo que nos hace progresar en cualquier disciplina. Es la constancia y el trabajo diario lo que nos hace desarrollar nuestras capacidades al máximo.
En mi modesta opinión, eso a lo que llamamos talento (el haber nacido para ello) solo muestra su efecto en la meta, en el sprint final. El talento es lo que distingue a una persona muy buena de un genio, sea en la materia que sea.
Tal vez nunca lleguéis a ser los mejores en algo que os gusta, pero puedo aseguraros que si os lo planteáis, seréis muy buenos. Si lo que os mueve es la competición, olvidad estas palabras, no son para vosotros. Pero sinceramente, creo que, al menos a la larga, vale más la persona que saca un notable estudiando al 100% de sus posibilidades. que aquella que saca un sobresaliente sin ningún tipo de esfuerzo. Tal vez no a los ojos de los demás, pero si a nivel personal. Y la felicidad de cada uno está en sí mismo, no en la opinión del resto.
