Soy una sombra. Soy un número guardado en la agenda de desconocidos que se hacen llamar amigos. Soy el momento de lucidez de uno de tantos sueños que tuve, subconsciente y tan relativo como la utopía de recordarlo. ¿Qué es un sueño? Un sueño es un posible y un imposible. Tan irreal como lo más descalabrado, y tan veraz que arranca lágrimas de melancolía de los ojos de quien imagina lo que durante el día se torna invisible.Es el fuego que enciende nuestros deseos más encarnados, pero también el veneno que acaba día a día contigo por dentro, autodestructiva dulzura.
Y por ello, me debato en la pesadilla del dormir despierto. En lo tenebroso de visualizar la luz en el fondo de un túnel cuyo camino recorro lentamente en dirección opuesta a ella. Soy un loco. O tal vez aún peor. Un cuerdo atado por las cuerdas de su sin razón momentánea. ¿Pero qué diferencia hay?
Dicen que el mundo pertenece a los locos. Ojalá. El mundo es de quien llaman loco porque aplasta, destruye y calumnia. Pero haced examen de conciencia, y tal vez descubráis en vuestro ser la magnificación de esa actitud, y en vuestro haber la exageración de esas acciones. Por eso sueño, porque pese a lo cruel de la imagen que recorre una a una todas las neuronas de mi cerebro, porque a pesar de la mentira que me muestra día y noche al cerrar mis ojos, es más soportable que lo que hay cuando mis párpados se separan. Y por un motivo más; el que me lanza a seguir esperando el momento en que, al despertar, crea seguir sumido en mi más ideal y profundo subconsciente. Buenas noches esperanza.
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