Debo empezar aclarando que quisiera que esto se tomase como una especie de carta de disculpas; esta vez la dirigiré a la gente joven normal en general. Y dicho esto...
Estimados/as jóvenes de hoy en día:
Lo siento. Quiero pediros disculpas a todos vosotros, porque sé que mi actitud es cuanto menos insultante en esta sociedad en la que vivimos, y que la desaprobáis completamente por ser yo un bicho raro.
Siento en el alma ser una de esas personas que aún se levantan cuando ven a una señora sin asiento en el autobús. Sí, aún me muevo en autobús, cosa que también siento; no quise una moto como premio por suspender "sólo" tres asignaturas. Y siento, por supuesto, haber ido andando los días que no tenía dinero para pagar mi medio de transporte...tonto de mí, pudiendo haber pedido dinero mediante amenzas por la calle. Y hablando de calle, siento ser de esas personas que aún salen a divertirse, y no a emborracharse; tranquilos, aún me veréis ebrio alguna vez que otra. Siento muchísimo también preferir el aire libre a ver fotos de paisajes vía Internet, o disfrutar más escribiendo o leyendo que viendo una película. Y siento preferir poner una película y verla con mi pareja de vez en cuando antes que ponerla y pasar de su argumento. Ya veis, no perdí la virginidad a los catorce años en un baño de discoteca. Siento desconocer los efectos de pastillas de múltiples colores y sabores cada sábado, pero mi único vicio es un ibuprofeno los domingos de resaca. Hay mil casos más por los que mi conducta puede ser tachada de absurda, pero me alargaría demasiado, así que pediré una última disculpa a todos aquellos que preferís la buena vida a los estudios, que contestáis mal a vuestros padres (se que lo hacéis para defender vuestros derechos como jóvenes independientes), que no sabéis cocinar una mísera cena, o realizar tarea alguna en vuestras casas; a todos los que os reís de alguien que se tropieza y cae en vez de ayudarle, los que os creéis mejores por estar con unas cuantas personas a las que llamáis amigos detrás, o por tener tal casa y tal coche (no, no conduje el BMW de mi padre nada más sacarme el carné de conducir). Pido perdón porque vivo en una familia tan atrasada en el tiempo, que incluso me enseñaron el valor del esfuerzo, la educación, el sacrificio, la lucha...Pido perdón por no ser normal.
lunes, 19 de septiembre de 2011
domingo, 18 de septiembre de 2011
Cantos de sirena
Miro y me sorprendo a mí mismo tirando dados
Otra vez susurro a mi destino en cubilete;
Y no es pa menos, seis y uno marca el resultado,
Y representan el estado de mi vivir entre extremos.
Encerrado, un perro con rabia y cefaleas
demasiado acostumbrado a bailar con la más fea.
Atormentado por rugidos y bramidos,
Y harto de saber que siempre seré mi propia correa.
Cierro las puertas a las musas,
Unas lo usarán para dañarme, para mí es sólo una excusa
O incluso una ocasión para sentirme un foraneo
En mi sofá, y liberar neuronas reclusas en cráneos.
Hoy...intento darle al pausa
A esta farsa conocida como el no vivir con prisa.
Insulso, frases consideradas ilusas;
siseos de serpiente me señalan entre risas.
(est)
Ya no veo mi imagen en el espejo
Porque todas mis creencias no me servían de nada.
Me hago viejo y veo que un cuento de hadas
Comparado con la vida sólo es otro reflejo.
Me asemejo a un niño entre carcajadas
Que no ve venir la bala volando a su entrecejo.
Aún se ríe de la herida de sus codos;
Pero, todo, y digo todo, siempre es mucho más complejo.
No me quejo por todo lo terminado
Sí por lo que empecé y he dejado inacabado.
al pasado le hice frente y me hice duro
aprendiendo que el futuro es el mejor de los presentes.
Diferentes, describo así mis penas,
Y admito que apenas se nada de mis problemas.
Supongo que camino por la orilla, entre arena
Que me incita a no nadar, y este canto de sirena.
....De noche en mi bloque
Hace que el cuaderno se mire con otro enfoque.
Lo que quiero decir es que con lo que escribo
No me equivoqué, mas leido del revés tiene más sentido.
Será lo que he aprendido,
Tal vez el equívoco me haya hecho más sabio
Tal vez no, y sólo sea otro loco
Que se cree que con muy poco tiene la miel en los labios.
(est)
Ya no veo mi imagen en el espejo
Porque todas mis creencias no me servían de nada.
Me hago viejo y veo que un cuento de hadas
Comparado con la vida sólo es otro reflejo.
Me asemejo a un niño entre carcajadas
Que no ve venir la bala volando a su entrecejo.
Aún se ríe de la herida de sus codos;
Pero, todo, y digo todo, siempre es mucho más complejo.
miércoles, 6 de julio de 2011
Tardes
Si alguien me preguntase ahora mismo que es la felicidad, sería sencillo contestarle. No tengo una definición de diccionario para esa palabra, pero solo habría que tomar una fotografía justo el momento después de recibir un beso suyo para tener una buena descripción gráfica.
Y es que no hay nada más complejo entre nosotros que una mirada. Que el sentir sus manos en mi cara es similar a una ducha fría después de un intenso día de playa: relaja, refresca y apacigua. Son miles de pequeños detalles los que marcan nuestra corta historia, y no sabría con cual de ellos me quedaría si alguien me obligase a escojer. Pero por lo más alto juro que no hay nada más lindo que mirar su carita mientras duerme.
Por favor, ayúdame a mantener esa sonrisa de niño pequeño, haz mil tonterías, deja que yo las haga, dime que me quieres, y luego abrázame fuerte, cójeme por la cintura, agárrame el cuello y bésame con fuerza. Hazlo con pasión, y cuando menos me lo espere, mátame con un beso lento de los sabes que tanto me gustan. Vayámonos juntos a ese rinconcito, y escribamos nuestro número sobre la baldosa en que te sentaste. Y sobre todo sonríe, regálame a mi, y a todo el que quiera mirarte esa sonrisa tuya, porque mi mayor motivo de felicidad es saber que tú eres feliz, que vuelves a ser la que eras antes.
Gracias porque ayer, como llevas haciendo desde que te conozco, me diste una tarde mágica más que ocupará una página en el pequeño álbum de mis mejores recuerdos.
Y es que no hay nada más complejo entre nosotros que una mirada. Que el sentir sus manos en mi cara es similar a una ducha fría después de un intenso día de playa: relaja, refresca y apacigua. Son miles de pequeños detalles los que marcan nuestra corta historia, y no sabría con cual de ellos me quedaría si alguien me obligase a escojer. Pero por lo más alto juro que no hay nada más lindo que mirar su carita mientras duerme.
Por favor, ayúdame a mantener esa sonrisa de niño pequeño, haz mil tonterías, deja que yo las haga, dime que me quieres, y luego abrázame fuerte, cójeme por la cintura, agárrame el cuello y bésame con fuerza. Hazlo con pasión, y cuando menos me lo espere, mátame con un beso lento de los sabes que tanto me gustan. Vayámonos juntos a ese rinconcito, y escribamos nuestro número sobre la baldosa en que te sentaste. Y sobre todo sonríe, regálame a mi, y a todo el que quiera mirarte esa sonrisa tuya, porque mi mayor motivo de felicidad es saber que tú eres feliz, que vuelves a ser la que eras antes.
Gracias porque ayer, como llevas haciendo desde que te conozco, me diste una tarde mágica más que ocupará una página en el pequeño álbum de mis mejores recuerdos.
jueves, 26 de mayo de 2011
Revisión introspectiva
Todo va bien, la vida es maravillosa. Y de repente...todo ocurre. Que más da que sea la pérdida de un ser querido, la ruptura de una relación, un despido, un accidente...
De repente te encuentras solo, sin más respaldo que el aire, que se niega a seguir sujetándote más. Y caemos.
Lo típico al ver que uno se cae es equilibrarse, buscar algo sobre lo que sostenerse. Así me ha ocurrido hoy. Y en esos momentos es cuando descubres algo que no siempre es distinguible. ¿Cuál es tu sustento? ¿Quiénes son esas personas en las que piensas cuando nada parece escapar a la mala suerte?
No son muchos los rostros que han pasado por mi mente, cinco concretamente. Suficientes sin embargo. Ver esas caras ya me transmitió cierta seguridad. Y más aún ver que una de ellas aparecía tan veloz como pudo a mi llamada...
Esta vez fuiste tú, mañana será cualquiera de vosotros. Supongo que por estas apariciones fugaces en determinados momentos, es por lo que sé a ciencia cierta que sois lo que más quiero y valoro en este mundo.
Gracias a vosotros por existir, y gracias a quién deba dárselas por hacer que fuerais mis amigos.
Y a ti por dejar todo de lado por sacarme una sonrisa, por temblar con mi nerviosisimo, por calmar mi inquietud, como siempre has sabido hacer, mi más sincero agradecimiento.
De repente te encuentras solo, sin más respaldo que el aire, que se niega a seguir sujetándote más. Y caemos.
Lo típico al ver que uno se cae es equilibrarse, buscar algo sobre lo que sostenerse. Así me ha ocurrido hoy. Y en esos momentos es cuando descubres algo que no siempre es distinguible. ¿Cuál es tu sustento? ¿Quiénes son esas personas en las que piensas cuando nada parece escapar a la mala suerte?
No son muchos los rostros que han pasado por mi mente, cinco concretamente. Suficientes sin embargo. Ver esas caras ya me transmitió cierta seguridad. Y más aún ver que una de ellas aparecía tan veloz como pudo a mi llamada...
Esta vez fuiste tú, mañana será cualquiera de vosotros. Supongo que por estas apariciones fugaces en determinados momentos, es por lo que sé a ciencia cierta que sois lo que más quiero y valoro en este mundo.
Gracias a vosotros por existir, y gracias a quién deba dárselas por hacer que fuerais mis amigos.
Y a ti por dejar todo de lado por sacarme una sonrisa, por temblar con mi nerviosisimo, por calmar mi inquietud, como siempre has sabido hacer, mi más sincero agradecimiento.
martes, 24 de mayo de 2011
Huellas y detalles.
Porque sí. Porque existen momentos en los que paras a reflexionar, y dices: ¿qué coño hago aquí?
Y es entonces cuando vuelves atrás la mirada, te fijas en las últimas huellas que dejaste impresas en el suelo, y después clavas tu vista en el horizonte. De allí vengo. De ese horizonte constituido por recuerdos (unos buenos y otros no tanto) con los que voy construyendo, como hago ahora con este cuaderno, la corta pero intensa historia de mi vida.
Cada uno tiene su historia, y yo no pienso aburriros con la mía. Tardaría siglos en hacer un resumen, no hablemos ya de expresar los detalles de un mísero minuto de mi existencia. Esta vez sólo quiero dar gracias por tener una historia que no quiera contar. Dar gracias por unos padres ejemplares, que me han criado desde que nací, que me han enseñado a dar cada paso (sí, ese que deja cada huella de la que antes os hablaba), que me han inculcado valores por los que hoy soy quien soy, que me enseñaron el valor del sacrificio y el esfuerzo para conseguir mis objetivos. Por supuesto también doy gracias por todos los familiares que colaboraron en cada tarea. Amigos, personas importantes en la vida de cualquier ser humano que se precie...gracias también por haber aparecido en mi vida, por no fallar, por hacerlo, por los abrazos, los besos, los ratos divertidos, los tristes, por ser el detalle que alegra cada día que paso y me saca una sonrisa. Pero hoy, sobre cualquiera del los anteriores, te doy gracias a ti. Querido enemigo, querido bache del camino, apreciado obstáculo que se interponía entre la luz y yo. Gracias por haber intentando retrasar mi éxito, por intentar dañarme, por aborrecer cada cosa que dijera o hiciese. Es sin vosotros sin los que hoy no sería nada, salvo tal vez un desventurado personaje más de esta monotonía computarizada que algunos llaman vida en sociedad. Y a ti, amor, por ser una de las pocas piedras en la que tropezaré dos, tres, y mil veces más gustosamente.
Hoy no os daré las gracias por enseñarme a vivir, porque me parece insuficiente.
Gracias porque en cada huella que dejo en el suelo hay un dibujo compuesto por cada uno de vuestros pequeños detalles durante estos 20 años que lleva durando este camino.
Gracias por ser mi vida.
Se despide atentamente: Un vividor.
Y es entonces cuando vuelves atrás la mirada, te fijas en las últimas huellas que dejaste impresas en el suelo, y después clavas tu vista en el horizonte. De allí vengo. De ese horizonte constituido por recuerdos (unos buenos y otros no tanto) con los que voy construyendo, como hago ahora con este cuaderno, la corta pero intensa historia de mi vida.
Cada uno tiene su historia, y yo no pienso aburriros con la mía. Tardaría siglos en hacer un resumen, no hablemos ya de expresar los detalles de un mísero minuto de mi existencia. Esta vez sólo quiero dar gracias por tener una historia que no quiera contar. Dar gracias por unos padres ejemplares, que me han criado desde que nací, que me han enseñado a dar cada paso (sí, ese que deja cada huella de la que antes os hablaba), que me han inculcado valores por los que hoy soy quien soy, que me enseñaron el valor del sacrificio y el esfuerzo para conseguir mis objetivos. Por supuesto también doy gracias por todos los familiares que colaboraron en cada tarea. Amigos, personas importantes en la vida de cualquier ser humano que se precie...gracias también por haber aparecido en mi vida, por no fallar, por hacerlo, por los abrazos, los besos, los ratos divertidos, los tristes, por ser el detalle que alegra cada día que paso y me saca una sonrisa. Pero hoy, sobre cualquiera del los anteriores, te doy gracias a ti. Querido enemigo, querido bache del camino, apreciado obstáculo que se interponía entre la luz y yo. Gracias por haber intentando retrasar mi éxito, por intentar dañarme, por aborrecer cada cosa que dijera o hiciese. Es sin vosotros sin los que hoy no sería nada, salvo tal vez un desventurado personaje más de esta monotonía computarizada que algunos llaman vida en sociedad. Y a ti, amor, por ser una de las pocas piedras en la que tropezaré dos, tres, y mil veces más gustosamente.
Hoy no os daré las gracias por enseñarme a vivir, porque me parece insuficiente.
Gracias porque en cada huella que dejo en el suelo hay un dibujo compuesto por cada uno de vuestros pequeños detalles durante estos 20 años que lleva durando este camino.
Gracias por ser mi vida.
Se despide atentamente: Un vividor.
martes, 17 de mayo de 2011
Donde duele inspira...eso dicen.
Duele. Duele una mirada indiferente. Duele la ausencia de un gesto amable. Duele la inexistencia de un atisbo de cariño. Duelen un hola y un adiós sin una conversación de por medio. Claro que duele. Pero sobre todo...duele saber que en parte es mi culpa.
Supongo que sólo me queda preguntarme por qué lo hice. Por qué coño decidí besarte, por qué di ese paso que pensé que sería suficiente para evitar caer en el agujero que había en el suelo. Evidentemente calculé mal la longitud de mi zancada.
A la mierda las rarezas de todo lo que pasó, a la mierda las diferencias. Quiero aparcar este camión de inseguridad en el lugar más recóndito de la tierra, y luego detonarlo sin que nadie se entere.
Necesito respuestas a todas las preguntas que se me plantean. Necesito que me expliques por qué este cambio tan radical. No puedo ser sólo yo.
Ahora...pienso que tal vez era mejor el rechazo. Era mejor romperse la tibia antes de echar a andar, que hacerlo cuando ya veías tu meta, aunque fuera de forma indefinida. Quién mejor que alguien que escribe para recomendarte que dejes las medias tintas. Al menos así conservaríamos algo de lo que hoy no ha aparecido.
Duele. Y más me dolió que, en un golpe de rabia, se partiera la piruleta que me regalaste. Y como bien recordarás, tenía forma de corazón.
Dos días, dos historias que quedarán en mi cuaderno. Científicamente demostrado: donde duele, inspira.
Supongo que sólo me queda preguntarme por qué lo hice. Por qué coño decidí besarte, por qué di ese paso que pensé que sería suficiente para evitar caer en el agujero que había en el suelo. Evidentemente calculé mal la longitud de mi zancada.
A la mierda las rarezas de todo lo que pasó, a la mierda las diferencias. Quiero aparcar este camión de inseguridad en el lugar más recóndito de la tierra, y luego detonarlo sin que nadie se entere.
Necesito respuestas a todas las preguntas que se me plantean. Necesito que me expliques por qué este cambio tan radical. No puedo ser sólo yo.
Ahora...pienso que tal vez era mejor el rechazo. Era mejor romperse la tibia antes de echar a andar, que hacerlo cuando ya veías tu meta, aunque fuera de forma indefinida. Quién mejor que alguien que escribe para recomendarte que dejes las medias tintas. Al menos así conservaríamos algo de lo que hoy no ha aparecido.
Duele. Y más me dolió que, en un golpe de rabia, se partiera la piruleta que me regalaste. Y como bien recordarás, tenía forma de corazón.
Dos días, dos historias que quedarán en mi cuaderno. Científicamente demostrado: donde duele, inspira.
jueves, 7 de abril de 2011
Curioso...muy curioso
Curiosidad, esa es la palabra. Esa es la sensación que me queda después de quince minutos de conversación.
Rebobinemos.
No hay duda de que eres un gato. Independientemente de por qué creas serlo, te mueves entre frases con pasmorosa habilidad. La agilidad de tu lengua es sólo comparable a la de tu cabeza, que parece adelantarse unos segundos a cada una de mis teorías, para demostrarme su fragilidad. Saltas entre conductas como si tejados fueran, y te muestras cambiante. Cuando creo haber averiguado algo sobre ti, desapareces entre la maleza, y vuelves a aparecer de repente como si se tratase de otro ser. Curioso.
Pero como bien has reconocido, llevas un cascabel. Estás domesticada. Y eres tu propia ama. Podría sonar bien, ser dueño de uno mismo. Pero a veces nos ponemos la correa y la atamos en torno a una farola.
Tus ojos están acostumbrados a la oscuridad, y te mueves con fluidez por ella. Pero cuando la luz llega, tus pupilas tardan en acostumbrarse, y sientes como te hace daño. ¿Solución? Buscar un lugar oscuro donde resguardarse hasta que la noche llegue y todo se normalice.
Puede parecer que creo conocerte...Nada más lejos de la verdad, nada más cerca de mi intención. No todos los días descubres un misterio así. Adelante, Sherlock. Descubre que le ocurre a ese gato que prefiere valerse por sí mismo, ese felino descarado cuya actitud no compartirías nunca (y que sin embargo tanto te atrae).
Elemental, querido cuaderno. He vuelto a caer presa de mi curiosidad. Nunca aprenderé. Curioso, muy curioso.
Rebobinemos.
No hay duda de que eres un gato. Independientemente de por qué creas serlo, te mueves entre frases con pasmorosa habilidad. La agilidad de tu lengua es sólo comparable a la de tu cabeza, que parece adelantarse unos segundos a cada una de mis teorías, para demostrarme su fragilidad. Saltas entre conductas como si tejados fueran, y te muestras cambiante. Cuando creo haber averiguado algo sobre ti, desapareces entre la maleza, y vuelves a aparecer de repente como si se tratase de otro ser. Curioso.
Pero como bien has reconocido, llevas un cascabel. Estás domesticada. Y eres tu propia ama. Podría sonar bien, ser dueño de uno mismo. Pero a veces nos ponemos la correa y la atamos en torno a una farola.
Tus ojos están acostumbrados a la oscuridad, y te mueves con fluidez por ella. Pero cuando la luz llega, tus pupilas tardan en acostumbrarse, y sientes como te hace daño. ¿Solución? Buscar un lugar oscuro donde resguardarse hasta que la noche llegue y todo se normalice.
Puede parecer que creo conocerte...Nada más lejos de la verdad, nada más cerca de mi intención. No todos los días descubres un misterio así. Adelante, Sherlock. Descubre que le ocurre a ese gato que prefiere valerse por sí mismo, ese felino descarado cuya actitud no compartirías nunca (y que sin embargo tanto te atrae).
Elemental, querido cuaderno. He vuelto a caer presa de mi curiosidad. Nunca aprenderé. Curioso, muy curioso.
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