martes, 24 de mayo de 2011

Huellas y detalles.

Porque sí. Porque existen momentos en los que paras a reflexionar, y dices: ¿qué coño hago aquí?
Y es entonces cuando vuelves atrás la mirada, te fijas en las últimas huellas que dejaste impresas en el suelo, y después clavas tu vista en el horizonte. De allí vengo. De ese horizonte constituido por recuerdos (unos buenos y otros no tanto) con los que voy construyendo, como hago ahora con este cuaderno, la corta pero intensa historia de mi vida.
Cada uno tiene su historia, y yo no pienso aburriros con la mía. Tardaría siglos en hacer un resumen, no hablemos ya de expresar los detalles de un mísero minuto de mi existencia. Esta vez sólo quiero dar gracias por tener una historia que no quiera contar. Dar gracias por unos padres ejemplares, que me han criado desde que nací, que me han enseñado a dar cada paso (sí, ese que deja cada huella de la que antes os hablaba), que me han inculcado valores por los que hoy soy quien soy, que me enseñaron el valor del sacrificio y el esfuerzo para conseguir mis objetivos. Por supuesto también doy gracias por todos los familiares que colaboraron en cada tarea. Amigos, personas importantes en la vida de cualquier ser humano que se precie...gracias también por haber aparecido en mi vida, por no fallar, por hacerlo, por los abrazos, los besos, los ratos divertidos, los tristes, por ser el detalle que alegra cada día que paso y me saca una sonrisa. Pero hoy, sobre cualquiera del los anteriores, te doy gracias a ti. Querido enemigo, querido bache del camino, apreciado obstáculo que se interponía entre la luz y yo. Gracias por haber intentando retrasar mi éxito, por intentar dañarme, por aborrecer cada cosa que dijera o hiciese. Es sin vosotros sin los que hoy no sería nada, salvo tal vez un desventurado personaje más de esta monotonía computarizada que algunos llaman vida en sociedad. Y a ti, amor, por ser una de las pocas piedras en la que tropezaré dos, tres, y mil veces más gustosamente.
Hoy no os daré las gracias por enseñarme a vivir, porque me parece insuficiente.
Gracias porque en cada huella que dejo en el suelo hay un dibujo compuesto por cada uno de vuestros pequeños detalles durante estos 20 años que lleva durando este camino.
Gracias por ser mi vida.
                                                        Se despide atentamente: Un vividor.

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