Duele. Duele una mirada indiferente. Duele la ausencia de un gesto amable. Duele la inexistencia de un atisbo de cariño. Duelen un hola y un adiós sin una conversación de por medio. Claro que duele. Pero sobre todo...duele saber que en parte es mi culpa.
Supongo que sólo me queda preguntarme por qué lo hice. Por qué coño decidí besarte, por qué di ese paso que pensé que sería suficiente para evitar caer en el agujero que había en el suelo. Evidentemente calculé mal la longitud de mi zancada.
A la mierda las rarezas de todo lo que pasó, a la mierda las diferencias. Quiero aparcar este camión de inseguridad en el lugar más recóndito de la tierra, y luego detonarlo sin que nadie se entere.
Necesito respuestas a todas las preguntas que se me plantean. Necesito que me expliques por qué este cambio tan radical. No puedo ser sólo yo.
Ahora...pienso que tal vez era mejor el rechazo. Era mejor romperse la tibia antes de echar a andar, que hacerlo cuando ya veías tu meta, aunque fuera de forma indefinida. Quién mejor que alguien que escribe para recomendarte que dejes las medias tintas. Al menos así conservaríamos algo de lo que hoy no ha aparecido.
Duele. Y más me dolió que, en un golpe de rabia, se partiera la piruleta que me regalaste. Y como bien recordarás, tenía forma de corazón.
Dos días, dos historias que quedarán en mi cuaderno. Científicamente demostrado: donde duele, inspira.
martes, 17 de mayo de 2011
jueves, 7 de abril de 2011
Curioso...muy curioso
Curiosidad, esa es la palabra. Esa es la sensación que me queda después de quince minutos de conversación.
Rebobinemos.
No hay duda de que eres un gato. Independientemente de por qué creas serlo, te mueves entre frases con pasmorosa habilidad. La agilidad de tu lengua es sólo comparable a la de tu cabeza, que parece adelantarse unos segundos a cada una de mis teorías, para demostrarme su fragilidad. Saltas entre conductas como si tejados fueran, y te muestras cambiante. Cuando creo haber averiguado algo sobre ti, desapareces entre la maleza, y vuelves a aparecer de repente como si se tratase de otro ser. Curioso.
Pero como bien has reconocido, llevas un cascabel. Estás domesticada. Y eres tu propia ama. Podría sonar bien, ser dueño de uno mismo. Pero a veces nos ponemos la correa y la atamos en torno a una farola.
Tus ojos están acostumbrados a la oscuridad, y te mueves con fluidez por ella. Pero cuando la luz llega, tus pupilas tardan en acostumbrarse, y sientes como te hace daño. ¿Solución? Buscar un lugar oscuro donde resguardarse hasta que la noche llegue y todo se normalice.
Puede parecer que creo conocerte...Nada más lejos de la verdad, nada más cerca de mi intención. No todos los días descubres un misterio así. Adelante, Sherlock. Descubre que le ocurre a ese gato que prefiere valerse por sí mismo, ese felino descarado cuya actitud no compartirías nunca (y que sin embargo tanto te atrae).
Elemental, querido cuaderno. He vuelto a caer presa de mi curiosidad. Nunca aprenderé. Curioso, muy curioso.
Rebobinemos.
No hay duda de que eres un gato. Independientemente de por qué creas serlo, te mueves entre frases con pasmorosa habilidad. La agilidad de tu lengua es sólo comparable a la de tu cabeza, que parece adelantarse unos segundos a cada una de mis teorías, para demostrarme su fragilidad. Saltas entre conductas como si tejados fueran, y te muestras cambiante. Cuando creo haber averiguado algo sobre ti, desapareces entre la maleza, y vuelves a aparecer de repente como si se tratase de otro ser. Curioso.
Pero como bien has reconocido, llevas un cascabel. Estás domesticada. Y eres tu propia ama. Podría sonar bien, ser dueño de uno mismo. Pero a veces nos ponemos la correa y la atamos en torno a una farola.
Tus ojos están acostumbrados a la oscuridad, y te mueves con fluidez por ella. Pero cuando la luz llega, tus pupilas tardan en acostumbrarse, y sientes como te hace daño. ¿Solución? Buscar un lugar oscuro donde resguardarse hasta que la noche llegue y todo se normalice.
Puede parecer que creo conocerte...Nada más lejos de la verdad, nada más cerca de mi intención. No todos los días descubres un misterio así. Adelante, Sherlock. Descubre que le ocurre a ese gato que prefiere valerse por sí mismo, ese felino descarado cuya actitud no compartirías nunca (y que sin embargo tanto te atrae).
Elemental, querido cuaderno. He vuelto a caer presa de mi curiosidad. Nunca aprenderé. Curioso, muy curioso.
martes, 29 de marzo de 2011
miércoles, 9 de marzo de 2011
El sitio de mi recreo.
Siempre exististe, te descubrí tarde. O tal vez cuando debí hacerlo. Empezaste siendo un lugar maravilloso, tal vez por sus vistas de una pequeña ciudad marítima, por sus atardeceres, sus noches…Un pedazo de tierra que le demostraba su poderío a la constante y repetitiva arrogancia de las olas y las mareas. Un emplazamiento de fotografía, de tardes al sol y algún momento de desenfreno nocturno que otro.
Pero pronto te convertiste en mucho más. Miles son los sitios que pueden dejarte anonadado desde que llegas a ellos por su hermosura visual, por su esplendor natural. Pero tú…tú eres un igual. Eres mi otra parte, mi musa, la parte que me complementa y llena mi cabeza de momentáneas genialidades que mantienen a este loco. Eres también mi yo sereno, aquel que se opone a mis arranques de ira, que lucha contra la mayor de mis tristezas. Eres tú quién me trae el silencio que necesito cuando las palabras pierden su significado, quien me da todo cuando todo lo he perdido. Eres tú quien me recordó más de una vez el valor de la vida, de sus matices; quién sino tú me hizo comprender lo grande de lo diminuto, la seguridad que ocultaban mis dudas, la certeza de que por muchos altibajos que tuviera en mi existencia, no eran sino parte de un camino que, como tú, se yergue varios metros sobre el mar de desesperación en que a veces me sumerjo. Me enseñaste la simplicidad del problema más complejo, me hiciste reflexionar, me obligaste a cavilar una y otra vez sobre aquello que mi mente se negaba a aceptar, y fuiste inflexible conmigo en ese aspecto. Bendita fusión entre dureza y dulzura, que si me torturaba por dentro como si de una llama bajo mis pies se tratase, era sólo para ofrecerme una escalera directa a un tejado de paz interior donde salvarme de ese infierno en ascuas. Siempre me recibiste sin importar horarios; y me ofreciste tu cuerpo como apoyo y tu soplo de brisa fresca como aliento.
Fuiste tú quien amansó mi juventud, y quien espero me reciba cuando deje de escribir por ser demasiado viejo. Te debo tanto…tantos recuerdos, tantos momentos felices, tantos llantos, tantas sonrisas, tantas caras serias, tantas reflexiones, tantos poemas, tantas líneas sin aparente sentido salvo para nosotros dos…tanto.
Gracias, porque esta noche, como tantas otras, estabas ahí.
jueves, 17 de febrero de 2011
Noventa y seis grados de recuerdos
- Tranquilo, chico, no tengas miedo...
- No tengo miedo. He visto borrachos muchas veces.
-¿Qué pinta tienen?
- No hay mucho que ver. Bueno, no tanto como ellos parecen creer...¿Cuánto es lo bastante borracho?
-Buena pregunta.Ven aquí, siéntate, te diré cuanto es lo bastante borracho. Bien, lo que aquí se ha planteado, es cuanto es lo bastante borracho. Y la respuesta es que depende de las células del cerebro.
-¿Del...cerebro?
-Así es, Harry, con cada vaso de licor acabas con cientos de esas células, pero eso no importa mucho, porque tenemos millones. Primero mueren las de la tristeza, asi que estás sonriente.
Luego, mueren las del silencio y todo lo dices en voz alta aunque no haya ninguna razón, pero eso no importa, no importa, por que después mueren las de la estupidez y hablas con inteligencia.
Y, por último, las células de los recuerdos.............Esas son dificiles de matar.
Así transcurre el diálogo entre dos de los personajes de "La leyenda de Bagger Vance". Y da que pensar, ¿verdad?
Cuántas veces hemos oído que se bebe para olvidar...Y sin embargo que poco porcentaje de éxito conseguiríamos si hiciéramos un estudio sobre ello.
Pocas personas leerán esto, y muy pocas de éstas primeras le prestarán la mínima atención. Pero a vosotros, pequeña minoría, os propongo que difundáis el mensaje que ahora os transmito entre vuestros amigos, familiares, y demás seres queridos si la ocasión se presenta.
"Ejercer el olvido por voluntad es imposible" se dice, y es cierto. El alcohol, como todos sabemos es una sustancia que actúa sobre nuestro sistema nervioso entre otros, provocando un estado de euforia inicial (acompañado de su inhibición de la conducta, felicidad transitoria, y demás efectos sobre el estado de ánimo que todos hemos experimentado alguna vez) que viene acompañado de un posterior decrecimiento en picado del mismo. En resumen, una patada en el culo. Subir a lo más alto para caer luego con más fuerza. Y no sólo eso. Además, anula completamente el control sobre ti mismo. ¿Eso es lo que queréis?
La valentía es una virtud esencial a la hora de afrontar nuestros errores, nuestros actos, pero sobre todo...nuestro pasado. Y creo que todos estaremos de acuerdo en que pretender dejar de ser uno mismo por un tiempo para evitar todo esto no es una opción valiente; más bien un acto lleno de cobardía que no lleva sino a la autodestrucción y a la adopción de un mecanismo de huida crónico. Pero es difícil huir de un rival que te perseguirá siempre, pues en cuanto flaquees, te cogerá y acabará contigo inevitablemente.
Y si bien es cierto que esa inhibición inicial que se experimenta hace que te sientas invencible, solo será para demostrarte después que no lo eres. Esa depresión en la que te hundirás más tarde solo exacerbará tu pena y la dará un grado mayor. Es como llevar una espiga en la boca. Qué sencillo e inocente es introducirla...y sin embargo luego te asfixiará sin remedio.
Y es triste perder, eso lo sabemos todos. Pero no imagino cosa más dura que hacerlo siendo tu propio rival.
Por eso, solo me queda decir a todos aquellos que buscan el camino más fácil...Valentía, fuerza, coraje. Que resuenen estas palabras en vuestra cabeza. Recordad que una barrera es tan alta como queramos verla, y que nunca lo será lo suficiente como para ser infranqueable.
Y a los que habéis utilizado algo de vuestro tiempo en leer mis delirios, gracias de corazón.
"Nunca temas a las sombras. Sólo constituyen el indicio de que en algún lugar cercano hay una luz resplandeciente."
- Ruth Renkel
- No tengo miedo. He visto borrachos muchas veces.
-¿Qué pinta tienen?
- No hay mucho que ver. Bueno, no tanto como ellos parecen creer...¿Cuánto es lo bastante borracho?
-Buena pregunta.Ven aquí, siéntate, te diré cuanto es lo bastante borracho. Bien, lo que aquí se ha planteado, es cuanto es lo bastante borracho. Y la respuesta es que depende de las células del cerebro.
-¿Del...cerebro?
-Así es, Harry, con cada vaso de licor acabas con cientos de esas células, pero eso no importa mucho, porque tenemos millones. Primero mueren las de la tristeza, asi que estás sonriente.
Luego, mueren las del silencio y todo lo dices en voz alta aunque no haya ninguna razón, pero eso no importa, no importa, por que después mueren las de la estupidez y hablas con inteligencia.
Y, por último, las células de los recuerdos.............Esas son dificiles de matar.
Así transcurre el diálogo entre dos de los personajes de "La leyenda de Bagger Vance". Y da que pensar, ¿verdad?
Cuántas veces hemos oído que se bebe para olvidar...Y sin embargo que poco porcentaje de éxito conseguiríamos si hiciéramos un estudio sobre ello.
Pocas personas leerán esto, y muy pocas de éstas primeras le prestarán la mínima atención. Pero a vosotros, pequeña minoría, os propongo que difundáis el mensaje que ahora os transmito entre vuestros amigos, familiares, y demás seres queridos si la ocasión se presenta.
"Ejercer el olvido por voluntad es imposible" se dice, y es cierto. El alcohol, como todos sabemos es una sustancia que actúa sobre nuestro sistema nervioso entre otros, provocando un estado de euforia inicial (acompañado de su inhibición de la conducta, felicidad transitoria, y demás efectos sobre el estado de ánimo que todos hemos experimentado alguna vez) que viene acompañado de un posterior decrecimiento en picado del mismo. En resumen, una patada en el culo. Subir a lo más alto para caer luego con más fuerza. Y no sólo eso. Además, anula completamente el control sobre ti mismo. ¿Eso es lo que queréis?
La valentía es una virtud esencial a la hora de afrontar nuestros errores, nuestros actos, pero sobre todo...nuestro pasado. Y creo que todos estaremos de acuerdo en que pretender dejar de ser uno mismo por un tiempo para evitar todo esto no es una opción valiente; más bien un acto lleno de cobardía que no lleva sino a la autodestrucción y a la adopción de un mecanismo de huida crónico. Pero es difícil huir de un rival que te perseguirá siempre, pues en cuanto flaquees, te cogerá y acabará contigo inevitablemente.
Y si bien es cierto que esa inhibición inicial que se experimenta hace que te sientas invencible, solo será para demostrarte después que no lo eres. Esa depresión en la que te hundirás más tarde solo exacerbará tu pena y la dará un grado mayor. Es como llevar una espiga en la boca. Qué sencillo e inocente es introducirla...y sin embargo luego te asfixiará sin remedio.
Y es triste perder, eso lo sabemos todos. Pero no imagino cosa más dura que hacerlo siendo tu propio rival.
Por eso, solo me queda decir a todos aquellos que buscan el camino más fácil...Valentía, fuerza, coraje. Que resuenen estas palabras en vuestra cabeza. Recordad que una barrera es tan alta como queramos verla, y que nunca lo será lo suficiente como para ser infranqueable.
Y a los que habéis utilizado algo de vuestro tiempo en leer mis delirios, gracias de corazón.
"Nunca temas a las sombras. Sólo constituyen el indicio de que en algún lugar cercano hay una luz resplandeciente."
- Ruth Renkel
martes, 15 de febrero de 2011
Una flor y mil palabras.
Te encontré de casualidad. Tal vez fue la brisa la que me trajo tu perfume, o puede que ese destino en el cual no creo sea el culpable de todo. El caso es que te encontré.
Sólo un día tardaste en inspirarme, y sólo dos días necesitaste para llenar hojas y hojas de un cuaderno que me observaba pasivo y anonadado.
Llegaste desde lejos, y mi camino hizo que me fatigase justo en el lugar en que tú esperabas, el lugar en el que aguardaba la flor que buscaba sin sentido ni éxito desde hacía ya mucho. Que cruel es el tiempo, que si en la tristeza te golpea con cada tic-tac del segundero, en la alegría te arrolla con su pasmorosa velocidad.
Y me llamaste. Es increible la manera en que una búsqueda termina, la manera en que el mundo te ofrece las respuestas cuando bajas la guardia y menos esperas encontrarlas. Y aún más ver como ésto no produce sino nuevas preguntas que ansío responder.
Me fascina tu elegancia escondida tras una mirada traviesa, a veces miel a veces hierba. Sonries al sol, para un segundo después ocultarte donde nadie puede verte...vergonzosa belleza, siempre tan insegura.
Dicen que las semejanzas unen, y son las pequeñas diferencias las que hacen que esa unión sea para siempre. Ahora sólo espero a que llegue otro día para poder volver a verla, en busca de un detalle que me asegure que siempre estará ahí, a pesar de lo duros que sean los inviernos.
A la flor que me inspiró y me hizo respirar:
Gracias, y hasta mañana
Sólo un día tardaste en inspirarme, y sólo dos días necesitaste para llenar hojas y hojas de un cuaderno que me observaba pasivo y anonadado.
Llegaste desde lejos, y mi camino hizo que me fatigase justo en el lugar en que tú esperabas, el lugar en el que aguardaba la flor que buscaba sin sentido ni éxito desde hacía ya mucho. Que cruel es el tiempo, que si en la tristeza te golpea con cada tic-tac del segundero, en la alegría te arrolla con su pasmorosa velocidad.
Y me llamaste. Es increible la manera en que una búsqueda termina, la manera en que el mundo te ofrece las respuestas cuando bajas la guardia y menos esperas encontrarlas. Y aún más ver como ésto no produce sino nuevas preguntas que ansío responder.
Me fascina tu elegancia escondida tras una mirada traviesa, a veces miel a veces hierba. Sonries al sol, para un segundo después ocultarte donde nadie puede verte...vergonzosa belleza, siempre tan insegura.
Dicen que las semejanzas unen, y son las pequeñas diferencias las que hacen que esa unión sea para siempre. Ahora sólo espero a que llegue otro día para poder volver a verla, en busca de un detalle que me asegure que siempre estará ahí, a pesar de lo duros que sean los inviernos.
A la flor que me inspiró y me hizo respirar:
Gracias, y hasta mañana
martes, 8 de febrero de 2011
Silencio
Hay veces que nos hartamos de hablar, de conseguir que nuestras cuerdas vocales emitan sonidos concretos, pero de significado difuso y oscurecido por nuestra falta de razón. Y en nuestro ansia por destacar tenemos la curiosa capacidad de demostrar idiotismo en cada sílaba.
Ya lo dijo hace tiempo un gran artista: "procura que tus palabras sean mejores que el silencio".
Así que espero que os sirva este pequeño recordatorio: Disfruta del silencio
Ya lo dijo hace tiempo un gran artista: "procura que tus palabras sean mejores que el silencio".
Así que espero que os sirva este pequeño recordatorio: Disfruta del silencio
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





