- Tranquilo, chico, no tengas miedo...
- No tengo miedo. He visto borrachos muchas veces.
-¿Qué pinta tienen?
- No hay mucho que ver. Bueno, no tanto como ellos parecen creer...¿Cuánto es lo bastante borracho?
-Buena pregunta.Ven aquí, siéntate, te diré cuanto es lo bastante borracho. Bien, lo que aquí se ha planteado, es cuanto es lo bastante borracho. Y la respuesta es que depende de las células del cerebro.
-¿Del...cerebro?
-Así es, Harry, con cada vaso de licor acabas con cientos de esas células, pero eso no importa mucho, porque tenemos millones. Primero mueren las de la tristeza, asi que estás sonriente.
Luego, mueren las del silencio y todo lo dices en voz alta aunque no haya ninguna razón, pero eso no importa, no importa, por que después mueren las de la estupidez y hablas con inteligencia.
Y, por último, las células de los recuerdos.............Esas son dificiles de matar.
Así transcurre el diálogo entre dos de los personajes de "La leyenda de Bagger Vance". Y da que pensar, ¿verdad?
Cuántas veces hemos oído que se bebe para olvidar...Y sin embargo que poco porcentaje de éxito conseguiríamos si hiciéramos un estudio sobre ello.
Pocas personas leerán esto, y muy pocas de éstas primeras le prestarán la mínima atención. Pero a vosotros, pequeña minoría, os propongo que difundáis el mensaje que ahora os transmito entre vuestros amigos, familiares, y demás seres queridos si la ocasión se presenta.
"Ejercer el olvido por voluntad es imposible" se dice, y es cierto. El alcohol, como todos sabemos es una sustancia que actúa sobre nuestro sistema nervioso entre otros, provocando un estado de euforia inicial (acompañado de su inhibición de la conducta, felicidad transitoria, y demás efectos sobre el estado de ánimo que todos hemos experimentado alguna vez) que viene acompañado de un posterior decrecimiento en picado del mismo. En resumen, una patada en el culo. Subir a lo más alto para caer luego con más fuerza. Y no sólo eso. Además, anula completamente el control sobre ti mismo. ¿Eso es lo que queréis?
La valentía es una virtud esencial a la hora de afrontar nuestros errores, nuestros actos, pero sobre todo...nuestro pasado. Y creo que todos estaremos de acuerdo en que pretender dejar de ser uno mismo por un tiempo para evitar todo esto no es una opción valiente; más bien un acto lleno de cobardía que no lleva sino a la autodestrucción y a la adopción de un mecanismo de huida crónico. Pero es difícil huir de un rival que te perseguirá siempre, pues en cuanto flaquees, te cogerá y acabará contigo inevitablemente.
Y si bien es cierto que esa inhibición inicial que se experimenta hace que te sientas invencible, solo será para demostrarte después que no lo eres. Esa depresión en la que te hundirás más tarde solo exacerbará tu pena y la dará un grado mayor. Es como llevar una espiga en la boca. Qué sencillo e inocente es introducirla...y sin embargo luego te asfixiará sin remedio.
Y es triste perder, eso lo sabemos todos. Pero no imagino cosa más dura que hacerlo siendo tu propio rival.
Por eso, solo me queda decir a todos aquellos que buscan el camino más fácil...Valentía, fuerza, coraje. Que resuenen estas palabras en vuestra cabeza. Recordad que una barrera es tan alta como queramos verla, y que nunca lo será lo suficiente como para ser infranqueable.
Y a los que habéis utilizado algo de vuestro tiempo en leer mis delirios, gracias de corazón.
"Nunca temas a las sombras. Sólo constituyen el indicio de que en algún lugar cercano hay una luz resplandeciente."
- Ruth Renkel

Mola, y lo sabes ;)
ResponderEliminar:) Muy bueno kiko ^^
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